Wednesday, September 7, 2016

Valorando todos los aportes

La valoración que demos:


1.    al contenido de una charla, una clase, un tema y

2.   a la relación entre las personas de un grupo

 reflejará en gran manera nuestros estilos personales.


Me gusta la posibilidad de elegir. Porque elegir implica que no estoy reaccionando sin pensar. Elegir significa que pienso detenidamente y opto por lo mejor. Esto por supuesto que es la mejor manera de relacionarnos. 
Sigo pensando en que:



1.    El diálogo y el análisis son muy necesarios, los mensajes que describen como piensa cada uno. Es decir, analizar los sentimientos de las partes y tratar de ver cuáles son los motivos detrás de cada posición.

2.   Las preguntas nos ayudarán a poder valorar siempre la relación o al menos a entender al otro. Cuando ambas partes se han escuchado es más fácil conceder o negociar las soluciones.  Muchos conflictos surgen por una falta de comunicación y la charla nos ayuda siempre.

Los estilos los veo muy ligados a la personalidad de cada uno. Los temperamentos de cada persona influyen para que seamos más dóciles y dispuestos a ceder o que seamos más competitivos y busquemos tener razón. Un autor llamado Tim La Haye habla de cuatro temperamentos básicos:


1.    el  colérico,
2.   el sanguíneo,
3.   el melancólico y
4.   el detallista.

Cada uno a su vez tiene una necesidad diferente:


1.    El colérico busca controlar,
2.   el sanguíneo busca pasarla bien,
3.   el melancólico busca la paz y
4.   el detallista la perfección y el orden.


En el ámbito escolar nos es útil conocer a cada persona para poder comprender su necesidad. También para ayudar a los más tímidos a participar. Luego reflexionar con los más competitivos sobre la importancia de buscar resoluciones colaborativas. Pienso que la riqueza de nuestro lugar está en el compartir y valorar todos los aportes.



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